Un pastel en la sala de reuniones, cata de tuppers en el comedor o trozos de pizza en alto un viernes post jornada laboral son escenas de comida para oficinas que el COVID nos ha arrebatado. ¡Pero que no decaiga el ánimo!

Como proveedor global de gastronomía para empresas, estamos atentos a las tendencias y soluciones que la nueva normalidad va desarrollando. El vínculo con la comida y las reuniones sin duda ha cambiado. Pero las nuevas prioridades en conjunto con la tecnología están generando procesos y hábitos más sanos, adaptados al contexto.

De lo compartido a lo compostable

Madera, bambú, hoja de palma o plástico ecológico PLA o CPLA son materiales ideales.

En tiempos de pandemia, la cautela es fundamental. El comedor era un valor agregado para los trabajadores y hoy es un problema. Debe usarse con seguridad o incluso limitarse si no se cuenta con el espacio ni condiciones de seguridad necesarias.

A la distancia social y descansos escalonados en este ámbito, se suma eliminar vajilla y utensilios de uso general.

En muchos establecimientos esto ha significado la vuelta del plástico para paliar la crisis temporalmente. Pero hay opciones para no abandonar el compromiso con el medio ambiente.

Bambú, madera, hoja de palma y plástico ecológico PLA o CPLA a base de maíz o fibra de caña equilibrarán seguridad e higiene con sostenibilidad.

Estos pueden ser provistos por la propia empresa o contratando proveedores gastronómicos que trabajen con ellos.

Deben llegar al trabajador empaquetados individualmente para cumplir con las normativas de seguridad. Y si el envoltorio es de celofán compostable ¡más completo aún!

Comida para oficinas: opciones saludables

La situación epidemiológica ha llevado a las personas a comer mejor. Primero, la cuarentena nos conectó con la comida casera y con la necesidad de compensar la falta de ejercicio. Ahora, la importancia de reforzar el sistema inmunológico nos empuja aún más.

La alimentación saludable se ha vuelto una de las tendencias más importantes. Y el cuidado al elegir lo que se come -un patrón que venía en asenso- es la nueva normalidad.

Los procesados ​​han quedado atrás, dando lugar a opciones más completas nutricionalmente.

El estrés y la ansiedad pueden mejorarse con una buena dieta. Por lo que la comida para oficinas no debe solo sacar del apuro al trabajador, sino alimentarlo en el mejor sentido de la palabra.

La base de una dieta saludable incluye frutas, verduras, proteínas animales y vegetales, cereales, huevos, productos lácteos y frutos secos y frutos secos. Para esto, lo mejor es contar con comida casera o proveedores que aseguren un balance nutricional programado.

Envases individuales por seguridad

Las personas prefieren actualmente los alimentos envasados de manera individual. La preocupación por la higiene y la fuente de los alimentos los hace imprescindibles y una tendencia fundamental en comida para oficinas.

Y si bien las máquinas expendedoras cumplen con el envasado individual, sus opciones son limitadas y su uso manual las vuelve inseguras.

Ante esto, la empresa debe ofrecer a sus empleados productos empaquetados y repartidos individualmente. Sea para el consumo libre, para adquirir dentro del entorno laboral o cuando busque proveedores de comida para sus eventos, esta tendencia debe respetarse.

Los alimentos deben ser repartidos por una misma persona, que debe controlar que el camino del proveedor al empleado cumpla con las normativas higiénico-sanitarias. Además, reforzar la desinfección de envoltorios de manera constante y consciente.

Avance de lo digital

Las cantinas o comedores requieren actualmente de un alto nivel de intervención digital. Y su desarrollo estará en sintonía con el tamaño de la empresa y su inversión en ello.

La novedad está en aplicaciones y mecanismos de colas virtuales que colocan al trabajador en una lista cuando pide su comida a la cantina a través de una app y le avisan a su turno de ingresar.

Este tipo de aplicaciones evitan aglomeraciones, contactos innecesarios y facilitan procesos.

En paralelo, aquellas oficinas que no pueden permitirse una cantina física por espacio o actualmente por tecnología, pueden optar por una cantina virtual.

Más aún si se trata de un servicio especialmente creado para el ámbito corporativo que facilite pagos virtuales con tarjetas de crédito, débito, vales de comida o cuentas de empresa.

Desinfección constante

Ya tenemos esta costumbre integrada, pero no está demás reiterarla. Es importante colocar implementos de limpieza y desinfección en los espacios compartidos y donde la gente come.

El desinfectante para manos debe estar a disposición en todo el lugar de trabajo y especialmente cerca de cocinas o lugares para la comida.

También deben colocarse carteles en las mesas comunes para recordar al equipo desinfectar las superficies antes y después de comer, redoblando la seguridad.

Cuesta ver el sol tras las nubes, pero ante lo visto, no todo es negativo. Este tipo de tendencias marcan las pautas de la nueva gestión de la comida para oficinas en la era COVID. En tiempos de incertidumbre, no está demás hacer énfasis en lo positivo para despertar la creatividad y generar mejores prácticas.

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